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lunes, 17 de septiembre de 2012

ARTE Y CRISIS II



Seguimos recogiendo información sobre la diatriba del mercado de arte y la crisis económica y financiera mundial. Una entrevista que nos pareció muy interesante fue la realizada a Nicolas Galley el pasado mes de febrero en ocasión de una visita a ARCO Madrid. Si bien coincidimos en la mayoría de sus opiniones, nos parece que está intentando una promoción excesiva de las bondades del mercado del arte en Suiza. Habría sido la entrevista perfecta si hubiera mantenido la misma visión crítica para Suiza que para España. 


Algunas de las opiniones más destacadas han sido:

1.- El arte está al margen de la crisis -si bien los precios no son tan altos como en 2006 en pleno booming- ya que el perfil financiero del coleccionista no está tan afectado por la recesión económica. 

2.- ARCO ha perdido su oportunidad de posicionarse en el mercado latinoamericano ya que Art Basel Miami le ha tomado la delantera.

3.- En España no hay tradición de coleccionistas, ese papel siempre lo ha tomado el Estado y su distribución institucional.

4.- La pintura viene con fuerzas tras la pérdida de fuelle de la fotografía. 

5.- Antes que rebajar la cotización de un artista, las galerías prefieren hacer "desaparecer" al artista cuando su influencia en el mercado va menguando.

6.- Son 30 galerías internacionales las que tienen peso y referencia en el mercado para hacer y deshacer artistas a su antojo.


(Imagen: Amigos, de Elmgreen & Dragset. Cortesía de la galería Helga de Alvear.)






lunes, 3 de septiembre de 2012

ALMACENAR TU COLECCIÓN DE ARTE



Este fin de semana, mientras pasaba unos días en casa de mis padres, pensaba qué pasaría si ellos, en un futuro aún muy lejano, me dejaran en herencia la enorme cantidad de cuadros de monjas y jarrones que poseen. Mucho me temo que ninguno de sus preciados tesoros tendrían cabida en casa porque, tanto por el enorme tamaño como por la temática, me resultan muy poco atractivos. Pero son y serán siempre objetos que estén cerca de mí, residiendo en un lugar tan divertido como polvoriento: el trastero.

Esta situación será seguramente común en tantas y tantas familias que han optado por almacenar los objetos familiares y han rechazado otras opciones como la venta o el intercambio. Por ello y gracias a mi experiencia como "buscadora de objetos de arte en trastero ajenos", os paso unas recomendaciones para que tengáis la colección de papá y mamá en el mejor estado posible, sin gastar apenas nada:

- ¿Cuadros en cajas de cartón o en burbuja de plástico? Seamos prácticos, lo mejor es guardar cada objeto en rollo de burbuja de plástico porque, a diferencia del cartón, previene de las humedades y del riesgo de ataques de insectos o bacterias que eso provoca.  No uséis cinta de embalar porque al ser plástico se pega demasiado y es imposible abrir sin romper el papel de burbuja. Lo mejor es la cinta de carrocero porque pega y despega mejor.

- ¿Cómo diferenciar los objetos? A ver, el trasero no es el congelador de casa donde tarde o temprano consumirás tus tarteras. Lo normal es que los objetos se queden años y años. Si utilizamos una pegatina blanca donde escribir la descripción de la obra, lo mejor es que la cubramos con un poco de cinta de embalar transparente para que no se pierda la tinta. A la hora de catalogar, mi consejo es que no os vayáis por las ramas, si tenéis un cuadro de un paisaje de un pueblo del autor Antonio Pérez, lo normal es que pongáis: Antonio Pérez, "Paisaje de pueblo" en lugar de Antonio Pérez, "Atardecer bucólico" porque no lo vais a reconocer pasados unos años.

- ¿Apilar cuadros? Jamás. Los cuadros no se deben guardar uno encima de otros porque el peso provocaría deformaciones e incluso roturas. Si no tienes mucho sitio, lo mejor es que los pongas de canto, como si fueran fichas de dominó. Primero los más grandes y de material más resistente como la madera, después los más livianos y de materiales menos fuertes como la tela. Cuando tengas las filas de cuadros bien ordenadas, cúbrelos con un plástico -mejor que una sábana vieja- para protegerlos.

- ¿Temperatura recomendada? Si tienes para elegir entre un sótano o una buhardilla, ponlo todo el sótano porque seguramente la temperatura será más estable. Pero, ojo, hay mayor riesgo de roedores, así que asegúrate que el plástico utilizado para cubrir sea de un grosor suficiente. ¡Y pon trampas para roedores! Si son obras pequeñas y tienes cajas de madera es lo ideal.

- ¿Cómo almacenar papel? Si son grabados o dibujos, lo ideal es utilizar una carpeta tipo arquitecto y separar cada obra con un papel barrera neutro, el tissue es el recomendado en museos y no es especialmente caro, es flexible, no se rompe y está preparado para entrar en contacto con la obra de arte.

- ¿Cómo transportar fotografía? Algo común es desmarcar los objetos para evitar que ocupen un espacio excesivo. Si vas a llevar a cabo esta tarea, te recomiendo que te pongas guantes de algodón en el momento de manipular la foto. Yo llevo siempre dos tipos de guantes: unos de látex y otros de algodón. Los de látex los utilizo para mover, abrir marcos pero jamás toco ninguna obra al natural con ellos. Siempre con los de algodón. El riesgo que corréis si solo utilizáis guantes de algodón es que en las operaciones anteriores acabarán tan sucios que mancharás las obras. Para la fotografía, lo mejor es una pequeña cajonera de madera y separar cada foto con un papel tipo cebolla.


(Imagen: Massimo Listri. Esta fotografía es una obra de arte no una sugerencia de cómo almacenar sillas)



jueves, 30 de agosto de 2012

TASAR UNA OBRA DE ARTE





Últimamente tenemos una cantidad curiosa de casos en los que la obra de arte ha sufrido un desperfecto por una restauración invasiva o ha sido víctima de un siniestro involuntario. En ambas  situaciones habría sido de gran utilidad tener referencias de cómo era la obra antes de la catástrofe. Por tanto, quiero aprovechar este pequeño espacio para insistir en la necesidad de fotografiar los objetos que tenemos en casa o los bienes que son de nuestra propiedad con el fin de evitar graves inconvenientes a la hora de identificar los daños causados o en caso extremo, el robo o pérdida de la obra de arte. Un pequeño inventario puede ser la herramienta más eficaz para prevenir problemas mayores.

Si queremos ser más precisos, una catalogación apropiada es el material perfecto para evitar luchas internas o la nefasta sensación de pensar que otro puede aprovecharse de nuestro desconocimiento en arte. La catalogación, si se hace de forma correcta, durará siempre porque es independiente al mercado. Por eso, recomiendo que las obras más importantes de tu casa o colección estén correctamente catalogadas.

¿Y la tasación? Es un documento emitido por un profesional del mercado del arte a partir de una catalogación apropiada. La tasación debe realizarse para una acción concreta puesto que tiene "fecha de caducidad" ya que se asienta en algo tan volátil como la economía del arte. Recomiendo la tasación cuando se quiera poner un objeto a la venta, cuando se tenga que repartir una herencia, cuando tengamos que realizar un seguro o simplemente por la propia curiosidad que genera conocer el valor de nuestros bienes.

martes, 21 de agosto de 2012

COPLAS DE IVA Y VUELTA



Reconozco que el título de esta entrada en una malformación idiota de una frase hecha. No se me ocurría nada más creativo porque el asunto de esta reflexión no pretende ser original ni artístico, sólo real y coherente. Hablamos de la próxima y desproporcionada subida del IVA sobre las actividades culturales prevista para inicios de este otoño. 

Este es un país insensato e ingrato con los profesionales de la cultura y sobre todo con el sector artístico. Cuando se anunció el importante incremento del IVA, todos alzamos la voz en protesta ante una medida que entendíamos iba a cerrar salas de cines, a vaciar conciertos y a dejar desérticas las librerías. Sin duda, estos tres segmentos de la cultura (cine, música y literatura) son los más afectados porque tendrán que incrementar sus productos y actividades en un 13% (diferencia de puntos entre el IVA anterior 8% y el futuro 21%). Lo que viene a apuntillar la ya depauperada situación de la industrial cultural.

Uno de los aspectos que, personalmente, me preocupan más es el incierto panorama en el que se verán sumidos los artistas españoles. Vayamos por partes. En primer lugar ningún gobierno nacional ha apostado firmemente por el arte español emergente. Apoyar la creación nacional no consiste en dar becas durante un año y después ¡chas, búscate la vida!, tampoco en hacer exposiciones en embajadas pretéritas a las que asisten cuatro Pititas de pelo cardado, ni siquiera en comprar obra que permanecerá per secula seculorum en almacenes de Diputaciones, Ayuntamientos e incluso Museos, donde se prefiere la obra de desconocidos extranjeros porque suena más guay. Apoyar el arte nacional significa dotar de facilidades a la estructura civil para que pueda desarrollar un mercado coherente y competitivo en nuestro país y, por añadido, el exterior. 

Es una tesis apta para todos los públicos: dejen de despilfarrar fondos públicos en exposiciones inútiles a las que asisten veinte personas, líbrense de asesores facinerosos que ganan una pasta por no hacer nada, utilicen el dinero público en una estrategia jerárquica que consiga fomentar el espléndido patrimonio de comarcas olvidadas, creen una ley de mecenazgo donde la sociedad pueda intervenir en la cultura obteniendo beneficios fiscales, mantenga el IVA reducido de la Cultura e incluya al sector artístico. No ve que con estas claves conseguirá impulsar uno de los pocos sectores donde España podría ser pionera: el Patrimonio Cultural y Artístico. 

Por desgracia lo que se nos avecina es otra historia: los jóvenes artistas, a los que el Estado ha dotado de conocimientos lingüísticos gracias a la expansión de las becas Erasmus, Picasso, Talentia, etc. no tendrán ningún problema en emigrar a un país con mejor disposición; las galerías y casas de subastas se convertirán en los chiringuitos que eran hace una década, después de que entraran nuevos profesionales formados en el extranjero (cuando en España no había postgrados especializados en mercado del arte) que, igualmente, terminarán huyendo de este país. Las cuatro galerías importantes, con presencia internacional, no tendrán más remedio que replegar a sus artistas ya que ningún coleccionista privado podrá asumir los escandalosos costes de la obras. Bueno, siempre hay una forma de que se siga comprando obra, pero ahí, Señores del Estado, no van a vender ni un santo euro (ustedes ya me entienden). 

In conclusion, (yo también he estudiado fuera) mucho me temo que en los próximos años el país volverá a las verbenas de coplas y panderetas como única forma de expansión cultural (y no es un insulto, oiga, solo una expresión de desencanto por lo que pudo ser y no fue porque otros no quisieron). 

P.S.: Para lo que creen que la cultura es un lujo, piensen cuántas veces le han cobrado por entrar en una galería de arte a ver una magnífica exposición. 

(Imagen: le he encontrado en el estupendo blog de La Idiota Internacional S.L., se trata del libro The Art Crisis de Bonnie Burnham)